Con este blog se inició la campaña Lima Milenaria. La idea central es que 1535 no fue el inicio, sino un hito más en una larga transformación de este territorio. La evidencia arqueológica habla de más de 4.000 años de civilización, y 2.000 años desde la primera ciudad de Lima (Maranga). Hoy es un blog enfocado en temas de ciudad y patrimonio, y su más reciente propuesta es que el Bicentenario sea una fecha para la reconciliación nacional – desde la puesta en valor de su riqueza cultural.

Gracias Greenpeace

Con todo lo lamentable que ha sido este episodio me pregunto, ¿se trató del peor atentado contra el patrimonio en el país? La respuesta más breve es un simple no. Aunque la reacción oficial del gobierno haya hecho pensar lo contrario, lo cierto es que se trató de otra raya más al tigre. En este caso, al colibrí. Pero ¿servirá de algo esta raya?

Por eso agradezco este escándalo, porque sin quererlo ha dejado al descubierto la manera cómo se protege una herencia espectacular de más de 5.000 años de civilización, una de los más ricas y fascinantes del globo, y uno de nuestros mayores recursos a futuro.

Para empezar, antes de lanzarse a decir a los cuatro vientos que el ministerio va a perseguir internacionalmente a los causantes de esta destrucción, esta institución debería estar anunciando las medidas en las que está trabajando para que eso no vuelva a suceder, y cómo se castigará cualquier otro atropello.

Porque si algo es cierto es que, tal como están las cosas, el ministerio no tiene la capacidad para perseguir a nadie. Ni dentro ni fuera. No lo ha hecho antes (porque no tiene las herramientas) y no lo va a hacer ahora. Y eso es grave.

Los otros atentados

Qué pasa, por ejemplo, con todos otros casos escandalosos que vienen sucediendo. Hace solo unos días la escritora Josefina Barrón habló en su columna dominical de la amenaza sobre las Necrópolis de Ancón, que vienen siendo invadidas progresivamente.

¿Qué respondió el ministerio? una de las típicas: no hay plata para el saneamiento legal del lugar. Fin del camino, estilo Cultura.

A eso le siguió un comentario en foros patrimoniales de la conocida activista, Mariana Mould de Pease, quien preguntó al ministerio ¿cuánto cuesta?, y sea así la sociedad civil la que asuma el reto de recaudar esa cantidad. Porque el patrimonio vale todo esfuerzo, ¿o no?

A esto se sumaron una serie de otros casos que en distintos foros le enrostraron al ministerio, acusándolo de abandonar su obligación de proteger lo que es de todos: los túneles de Puruchuco, Dakar, Paraíso, etc.

Lo que se sabe es que las limitaciones que tiene ese organismo afectan su capacidad de gestión y de protección de nuestra herencia arquitectónica. ¿Está haciendo algo para subsanar esos puntos? Veamos una lista breve de lo que esto involucra:

En lo legal

  • ¿Se puede fortalecer la posición del ministerio de Cultura como el único ente capaz de definir qué es un monumento y qué no lo es?
  • ¿Se puede trabajar con el poder judicial para fortalecer el concepto de delitos contra el patrimonio?
  • ¿Se puede ajustar la ley para evitar que los recursos de amparo sirvan para destruir el patrimonio?

Pero además de lo que hay que fortalecer, están los mecanismos legales que ya existen:

  • Ley de Saneamiento Legal (29415), que permitiría la recuperación de casonas. ¿Por qué no se implementa?
  • Ley General de Patrimonio (28296), que permite expropiar casonas abandonadas. ¿Por qué no se aplica?
  • Comisión de Patrimonio en el Congreso. ¿Por qué no trabaja?

¿Cuál Bicentenario?

Otra de las respuestas que se suele dar es que “no hay plata”. Pero la hay cuando se hace el esfuerzo. La misma ministra lo ha demostrado muy bien en el último año, al enviar una nutrida comitiva al Festival del Libro de Bogotá. En buena hora.

O cuando consiguió un generoso presupuesto para una noche de celebración al lanzar su camino al Bicentenario. Claro que pueden gestionar fondos cuando existe la decisión.

Pero hay temas de fondo que en este momento son urgentes, como el establecer una política de compras de bienes inmuebles. Si no lo hacemos estaremos poniendo seriamente en riesgo lo que todavía nos queda y no está protegido.

A estas alturas a nadie le puede parecer una idea peregrina la de crear un fondo de renovación de huacas y casonas. El Congreso y el MEF necesitan estar en línea con esto.

Opciones de financiamiento

Con tan poco tiempo al Bicentenario, ¿Cuándo aprobará el Congreso un fondo especial para recuperar el Centro Histórico de Lima?

Es cierto que papá Estado no tiene que pagar por todo. Bien, por qué no explorar las muchas opciones que existen. Lo vienen haciendo países vecinos y con buenos resultados. Por qué no nosotros:

  • Revisar la posibilidad de manejar directamente el sistema de loterías.
  • El boom inmobiliario que sirva también para recuperar lo viejo.
  • ¿Y una colecta nacional?

Por supuesto que el trabajo de este ministerio es complejo y difícil. Llevarlo por el buen camino solo se ganaría el respeto y el agradecimiento de este país, algo que no está sucediendo. Por eso, la desastrosa actuación de Greenpeace ha abierto la posibilidad de debatir las limitaciones internas en cuanto a la gestión de nuestro capital cultural.

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